Ruta Jacobea de Montaña a Santiago
DIA PRIMERO : 9 de agosto de 1971. LA FELGUERA – PROAZA.
A las siete de la mañana, en el número 29 de
la calle Celestino Cabeza –domicilio del jefe de la expedición-
iniciamos la marcha en dirección a Lada en compañía de
Patrín, Honorina y José Manuel.
Pasado el puente aparecen algunos de los que nos han despedido en los coches
de Jovino y manolo: Amparito, Carmen, Aida, Argelia… van haciéndonos
escolta hasta la mitad de San Tirso, animándonos con canciones.
En el Carmen se despiden Patrín, Honorina y Jose; nos han acompañado
durante una hora. Si pudieran seguirían hasta Compostela.
En San Tirso una señora nos encamina a Las Cruces:
-¡Ay! Si son los que ha dicho la radio que van a Santiago en línea
recta.
El que la gente sepa nuestro objetivo antes de preguntarnos nos llena de orgullo.
Al pasar por Trapa una pareja de segadores nos confirma la ruta. Nada más
dejarlos uno de ellos comenta, diciendo en plan de broma:
-¡Pung, pung!
Y uno de nosotros responde:
- Gelín, que nos bombardean. Aquí no podemos presumir de mineros.
8.45. Las Cruces. Caen gotas. Primera parada para cambiarse de ropa. Nos ponemos
de corto, como cuando uno deja de ser bebé y le quitan lospañales.
La peregrinación ya es adulta, puede andar por sí sola.
En las cruces nos encontramos con una grata sorpresa. Vemos al fondo, en la
carretera, a alguien que nos saluda: Patrín, Honorina, Jovino y Jose,
que han llegado a darnos el último adiós.
9.10. Salimos de Las Cruces hacia La Nozal por el alto de la Campa el Trave.
Aquí empiezan las primeras dificultades. El camino por esta loma es muy
malo: un campo con caminos cerrados de retamas, brezos, zarzas y helechos entorpece
nuestra marcha y retardan nuestro caminar.
11.00. Cruzamos El Padrún. Algunos toman un bocadillo con una botella
de vino. Atravesamos unas canteras donde tenemos que ceder el paso, subiéndonos
a una tapia, a los pesados camiones que se llevan el mineral.
12.00. Sardín. Paramos quince minutos. Un segador amigo y hospitalario,
que cabruña su guadaña, nos ha dado a su hijo para que nos acompañe
y oriente.
13.00. Después de vadear caminos llenos de barro, metiéndonos
en los prados y de subir empinadas y verdes cuestas, llegamos a La Mortera.
El grupo de peregrinos estima que ha andado algún kilómetro más
de lo previsto. Estamos un poco desesperados al ver que llevamos andando media
jornada y aún no hemos cruzado la autovía de Mieres.
13.45. Atravesamos la Autovía y llegamos a Santa Eulalia de Morcín.
Comemos de las provisiones de la mochila: bocadillos de carne con vino y casera,
café y un purito.
-Venga hombre, fumaros un purín de estos, que yo por quitar cien gramos
de la mochila ¡doy cualquier cosa!
Tres paisanos nos dan unas orientaciones sobre la ruta a seguir hasta Pedroveya.
Ellos suben el mismo camino en omto.
Abandonamos Santa Eulalia a las 14.15. Viviendas situadas a la orilla de la
carretera blanca y descarnada contemplan el grupo caminante al pasar.
15.00. Pasamos por…
-¡Guaje! ¿qué pueblu ye esti?
-No sé.
- ¿De dónde eres?
- De aquí.
- Y, ¿cómo se llama esti pueblu?
- No se.
El chaval es tan pequeño, que todavía no ha aprendido el nombre
de las cosas.
- ¡Hombre, buenas tardes! – nos saluda el de la moto- Pronto han
subido, ¿eh?
- ¿Dónde estamos?
- Esti pueblu ye Castandiello.
16.20. Hemos cruzado Piñera y estamos en Peñarudes. Preparamos
la primera emisión radiofónica. En treinta minutos quedan transcritas
las impresiones que recorrerán las ondas de Radio Langreo durante tres
minutos.
Como se tarda en comunicar, salen andando Gelín, Gerardo, Jose Antonio
y Félix.
Hacen su aparición las primeras molestias en los pies: ampollas, apretaduras,
etc. Algunos han preferido la bota ligera a la normal de montaña, y están
pagando su error.
Estamos bastante cansados. ¡Cuándo llegaremos a Compostela!. La
marcha es dura, por lo menos durante el día de hoy.
El amor propio nos impulsa a seguir.
Hay quien parece un cadáver andando: pálido, inclinado hacia delante,
la mirada fija en la punta de las botas. Parece que va pisando huevos.
- ¿Aguantará, Clemen?
- No sé. Se ha empeñado en ponerse esas botas, y ya las llevó
al Naranjo y vio que no le servían para andar…
- A mi me da pena. Tengo la impresión que va a caer desmayado en cualquier
momento.
Hecha la emisión de radio en Peñarudes, después de esperar
cerca de una hora la conferencia, emprendemos la marcha Clemen, Tino, Pablo
y Chema, que ya ha dormido una siestecita encima de un banco.
Unos guajes en Pedrovella nos dicen que el resto de la expedición ha
pasado hace unos veinte minutos en dirección a las Xianas. Caen gotas
de agua.
Cruzamos el desfiladero, un Cares en pequeño. Cerca del final alcanzamos
a Jose Antonio, que va con ampollas causadas por las botas. Un indicador de
la carretera nos señala que lo que acabamos de pasar es: “Ruta
Pintoresca”. En la carretera nos juntamos todos descansando media hora.
Seguimos la marcha pasando por Villanueva y llegamos a Proaza a las 19.42. Esperamos
en la plaza, sentados en un banco, a reunirnos todos. Los primeros contactos
son con unos guajes de siete años del Colegio Santo Tomás de la
Felguera, ellos fueron quien nos reconocieron.
El encargado de relaciones públicas –Félix- se portó
extraordinariamente, moviéndose en busca de alojamiento.
Punto y aparte merece Don Bernardino Álvarez. La amabilísima acogida
que nos dispensó el “Excelentísimo”, que en este caso
se queda corto, Señor Alcalde fue extraordinaria. Removió Roma
con Santiago y no descansó hasta conseguirnos alojamiento para todos.
Nos cede la cama de sus hijos, mandándoles a dormir a otra casa. Pagó
él mismo las demás camas ocupadas, y nos acompaña a todos
hasta que fuimos a la cama.
Cenamos una sopa muy buena, huevos con patatas fritas y carne, peras y queso
de postre a discreción. Total 500 pesetas.
Jose Antonio se lavó los pies con sal y vinagre a causa de las ampollas.
Nos retiramos a la cama a las 23.05