Ruta Jacobea de Montaña a Santiago
DIA SEGUNDO : 10 de agosto de 1971. PROAZA – TAMEZA.
8.30. Gelín y Chema llaman al cronista. Este apura
diez minutos más entre las sábanas.
Clemen y su grupo se han levantado ya y han desayunado. Los demás vamos
desayunando según llegamos.
Jose Antonio y Chema compran chirucas y unos calcetines en el comercio del Señor
Alcalde. Los demás nos llevamos plantillas de espuma. La dureza del camino
se hace sentir, y aunque las botas sean duras, la jornada anterior –de
trece horas- pesa sobre nosotros.
9.25. Salimos de Proaza. En los primeros kilómetros toda la tropa, incluso
los que más derrotados estaban ayer, se encuentran en plena forma.
Subiendo la primera caleya a mano derecha, un lugareño se nos ofrece
para buscarnos un guía. Por ahora sólo queremos que nos acompañen
las gentes que sin pedírselo, encontremos haciendo el mismo camino.
Nos alcanza el panadero con quien vamos hasta el Terrero.
11.00. Llegamos a Lleras. Nuestro descanso es en el “Lavadero Público”,
donde oímos comentarios originales sobre la vida de la aldea. Las mujeres
del detergente nos indican el camino.
12.00. Ganamos Lortiguero. De aquí en adelante la niebla va a ser nuestra
desesperante compañera durante la jornada. Llegamos al alto envueltos
en niebla. Equivocamos la senda. Desde lejos un pastor nos encamina. Ni siquiera
vemos a dos pasos.
- ¡Vuelvan al alto, y tiren a la derecha!
Media hora más tarde otra vez en la zozobra. No sabemos hacia dónde
ir. Nos paramos en otra campa en vista de que la niebla nos oculta todo a dos
metros.
Pasado un buen rato resguardando nuestra espalda contra la mochila, aparecen
unos excursionistas. Un jovenzuelo de la expedición es montañero,
ha recogido con su grupo alguna tarjeta del Jultayu en cumbres olvidadas.
Nos acompañan hasta “Cueva Lagar” donde llegamos a las 14.00.
No se ve absolutamente nada de la cueva, a pesar de tener una boca enorme y
refugiar a más de cien vacas dentro.
Siguen los excursionistas en nuestra compañía hasta la “Fuente
Cimera”. Nos han dejado encaminados y cerca de Tameza. Al poco rato, otra
vez sin rumbo. La niebla nos está jugando una mala partida. Perdemos
mucho tiempo. Después de mucho pensar, se nos secó el cerebro
refrescado por la niebla, y por eso dimos con un camino al que atacamos con
firmeza. Tres hombres a caballo nos confirmaron que hemos dado con el camino
de Tameza. Media hora después llegamos. Son las 16 horas.
El jefe y el encargado de relaciones públicas hablan con los del ayuntamiento.
Poco después paramos en el bar de la plaza. Una simpática chica,
ojos verdes y chaqueta gris, nos sirve pan, vino, etc.. a la vez que charla
y nos pregunta con un salero muy desenvuelto.
Antes de media comida ya somos noticia en el pueblo. Aparecen el alcalde y el
secretario. Leen muy interesados los periódicos que traemos de Proaza
y comprueban que somos los de la línea recta a Santiago.
Se prepara la segunda emisión radiofónica. Félix se lava
los pies con sal y vinagre mientras le juega la consumición a Tino. Fifí,
que así se llama la camarera, es también la señorita de
la telefónica. Nos consigue rápidamente la conexión y trae
una radio tratando de coger “Radio Juventud”, pero por más
que lo intentamos no sale.
Se va llenando el bar. Fifí despacha, charla, toma el pelo y atiende
a la clientela. Todos los paisanos están pendientes de las voces que
salen de la cabina telefónica:
-“Para Radio Juventud, hablan los montañeros…”
- ¡Eh, eh! Mándale un…
- El alcalde de Proaza puso a nuestra disposición casas para dormir y
tuvo el detalle de enviar a tres de sus hijos a dormir a casa de parientes para
cedernos sus camas…
Los paisanos que oyen esto, y ven que la cosa tiene altos vuelos, se prestan
amablemente a alojarnos en sus casas.
19.05. La niebla sigue. Nos quedaremos aquí hasta mañana.
Se inicia, quizá, la tertulia más amena de toda la ruta. Se habla
de todo. Arreglamos la situación precaria de la cabaña española,
eliminamos a todos los lobos del concejo y a Félix de la Fuente con ellos.
Terminada nuestra amena tertulia, nos distribuimos para ir a dormir en tres
o cuatro casas que nos han ofrecido. Son las 23 horas.