Ruta Jacobea de Montaña a Santiago
DIA TERCERO : 11 de agosto de 1971. TAMEZA – CASTAÑERA.
Nos levantamos y vamos reuniéndonos poco a poco entre las ocho y las
nueve. Hace una mañana bastante mala: niebla, orballo, etc. Nadie se
mueve de sus casas.
Jose Antonio y Pablo toman una copa de aguardiente para “matar el gusanillo”,
mientras llegan los otros. Hay que calentar el cuerpo para que entre en reacción.
9.45. Fifí empieza a servirnos el desayuno. Gerardo y Félix están
curándose los pies:
- Esos pies para llegar a Santiago están hechos una llaga. –comenta
Fifí- Así no pueden andar.
Comida, cena y desayuno 530 pesetas. La emisión de radio de ayer alabando
a Proaza ha surtido efecto, a la mayoría no nos cobran la cama.
10.10. Salimos de Tameza contra el parecer de todos. Los paisanos ni siquiera
salen de sus cabañas. Veremos qué suerte tenemos hoy.
10.45. Hacemos un alto en Los Arenales. Estamos totalmente bloqueados por la
niebla. Por los alrededores no encontramos a nadie. Después de dudar
y estudiar las posibilidades, tomamos una decisión. “Siempre a
la derecha”, y resulta que sin querer y con el mejor deseo de acertar,
llegamos a Barzana. Hemos retrasado varios kilómetros. Una lavandera
nos orienta desde la entrada del pueblo hacia Vilamarín.
12.00. Cruzamos Villamarín, y a las 12.40 ganamos Noceda. Después
de un ligero descanso, continuamos a las 12.55.
- Sigan este camino real sin dejarlo, siempre a la derecha –Son las últimas
consignas de nuestros orientadores.
“Siempre a la derecha”. Y siempre salen mil caminos a la derecha.
“Siempre el camino real”. Pero llegan momentos en que el camino
real parece que se convierte en el camino de la gleva.
Salvadas dudas y tanteos, llegamos a unas cabañas donde tenemos que refugiarnos
de la lluvia. Nos sorprenden lo bien acondicionadas que están, incluso
con agua corriente. En la puerta hay una llave y tenemos esperanzas de que esté
cerca el amo. Llamamos y nadie aparece. Esperamos que llegue un señor
que iba a salir detrás de nosotros, pero nada. No sabemos dónde
estamos.
Nos decidimos a salir, “siempre a la derecha”. Nada más hacerlo,
¡sorpresa! Aparece el paisano y nos saca de un buen despiste. En esta
ocasión era por la izquierda.
Estamos en las cabañas de Piedrafita. Nos acompaña un buen rato,
hasta su cuadra. Ha estado 31 años en Cuba de panadero. Tiene 67 años.
Se llama Don Bernardino Méndez García. Estaba casado en Cuba con
una cubana. Después de 17 años de matrimonio, vino de visita a
España. Su hermana estaba sola y se quedó aquí. Al principio
escribió con su mujer, después no volvieron a saber el uno del
otro.
- ¡Si yo pudiera volver a Cuba!, aquello era un paraíso.
En este diálogo llegamos a su cabaña que se llama “Loritgueiro”.
Visitamos su cuadra.
14.40. Nos acompaña un buen rato y nos orienta. Al poco rato, en una
campa, por donde pasan unos postes de luz, otra vez la duda. Tomamos un camino
y vamos a parar a donde no queríamos, a Dolia, casi una hora más
tarde.
Volvemos por el mismo camino a la Campa y a las 16.30 llegamos a San Martín
de Ondes. Aquí encontramos a dos Jultayos de Oviedo. Comemos unas rajas
de chorizo con pan de escanda. Los Jultayos nos orientan hacia el río,
donde llegamos a las 18.30.
Desde un bar, a la orilla del puente, después de atravesar la carretera
de Villablino a Cornellana, nos acompaña el encargado del sitio, que
sube con dos mulas cargadas de bebida. Es una subida terrible. A las 20.00 llegamos
a la aldea. Nos alojaremos aquí. Parece que no encontraremos cama. Cenamos
una sopa, callos calientes y patatas fritas. Y a dormir a la tenada.
Compadecidos de dos componentes del grupo, el paisano del bar ofrece una cama
para Gerardo y Félix. Apenas si durmieron, porque era una cama de niño.