Peregrinación a Santiago en línea recta
de ocho miembros del club Jultayu
MIERCOLES 11
Nos levantamos en Tamiza a las 9.45. Tomamos una copa de aguardiente para “matar
el gusanillo”, mientras nos preparan el desayuno. Algunos se curan los
pies: “Esos pies para llegar a Santiago están hechos una llaga”,
comentan en el bar. A las 10.10 salimos de Tamiza.
A las 10.45 pasamos por los Arenales, poco después nos encontramos bloqueados
por la niebla y sin encontrar a nadie. Cogemos un camino equivocado, y a las
11.45 vamos a parar a Barzana. Una lavandera nos orienta hacia Villamaría
donde llegamos a las 12.
12.40 Ganamos Noceda; la dejamos a las 12.45. Después de muchas dudas
en cruces, llegamos a unas cabañas con agua corriente y bastante bien
acondicionadas, donde tenemos que meternos por la lluvia. Tomamos algo. Esperamos
a ver si llega un señor, que nos han dicho que irá detrás
de nosotros, pero nada.
Tomamos una decisión: “el camino de la derecha”. Nada más
salir, aparece el paisano que esperábamos. Es por el camino de la iquierda.
El lugar se llama las Cabañas de Piedrahita.
D. Bernardino Mendez, 67 años, que ha pasado 31 en Cuba de panadero,
nos acompaña un buen rato. Visitamos su cabaña de Lortigueiro
y sigue con nosotros. Nos deja encaminados, pero al poco rato, en una campa
que cruzan unos postes de teléfono, surge otra vez la duda. Tomamos un
camino y vamos a parar a donde no queríamos, a Dolia a las 15.30. Volvemos
por el mismo camino hasta la campa y a las 16.30 llegamos a San Martín
de Ondes.
Comiendo unas rajas de chorizo con pan de escanda, aparecen dos miembros del
Jultayu de Oviedo, que nos orientan hasta el río donde llegamos a las
18.30.
Atravesamos la carretera de villablino a Cornellana. Un chigrero, que lleva
dos mulas cargadas de bebidas nos acompaña hasta Castañera. La
subida es una cuesta terrible y todos nos resentimos. A las 20 llegamos. Nos
alojaremos aquí aunque no encontramos camas. Cenamos una sopa, callos
calientes y patatas fritas y dormimos con nuestros sacos en unas tenadas.